lunes, 15 de febrero de 2016
viernes, 12 de febrero de 2016
BLUE LABEL/ETIQUETA AZUL
BLUE
LABEL/ETIQUETA AZUL
La tuve entre mis manos, leí algunos párrafos
y me fui a la red. Los primeros comentarios me desanimaron: un señor, entrado
en años, afirmaba no haberle gustado porque
esa no es la juventud venezolana y por lo tanto la obra no merecía el galardón
que le concedieron (Premio Iberoamericano de Novela Arturo Uslar Pietri, 2010).
Otro, basándose en los comentarios negativos, simplemente escribió: “Otro libro
que no leeré”.
Sin
embargo, cuando me enteré que la protagonista quiere ser francesa en el futuro para liberarse de su
infernal país, entonces continué con la lectura porque, cada vez más a menudo
escucho, de mis alumnos y de la juventud
en general, esos anhelos, reflejos de nuestra desesperanza y caos socioeconómico,
refrendados en lacónicas frases: tengo que sacar el pasaporte y sueños con irme
a otro país. Y esas aspiraciones no se relacionan con una determinada mundovisión
política, porque hasta la hija menor de Chávez, padre del socialismo XXI
venezolano, se ha marchado al extranjero.
El
recorrido que hacen los personajes a través de la geografía nacional, ubica el
texto en el marco de la literatura de viajes con tinte claramente político, en
el más amplio sentido de la palabra. A los problemas familiares de estos
párvulos, se agregan las calamidades del país, de las cuales culpan a las
generaciones que les precedieron.
El
autor nos muestra el lenguaje peculiar para expresarse de estos jóvenes,
hilarante e incomprensible, aparentemente, para los mayores. En algún momento
me pareció que la actitud escapista de la protagonista, Eugenia Blanc, tiene semejanza con la de Alberto Soria, el
de ídolos Rotos (1905, Manuel Díaz Rodríguez) y que ha sido catalogada de
pesimista. Puede ser: la incomprensión y el desarraigo están presentes en
cualquier época.
En
su periplo, en busca del abuelo francés de Eugenie, los muchachos hacen todo
tipo de fechorías menores, beben mucho whisky Etiqueta Azul (que le robaron a un militar
chavista), revisan y reinterpretan nuestra Historia, escuchan a Bob Dylan y a Paulina Rubio, pero más al estadounidense y
escriben “peomas” (si, peo-mas), una especie extravagante y ridícula de la
poesía, que mueve a la risa, independientemente de su profundidad en cuanto al
realismo sucio.
Esta
novela de Eduardo Sánchez Rugeles es excelente porque refleja un momento
crítico de nuestro acontecer nacional a través de una generación (o de un
segmento de la misma , por lo menos) que está llamada a construir nuestro
futuro, pero que se siente perdida.
sábado, 23 de enero de 2016
DON MARIO PARRA
DON MARIO PARRA

Edgardo
Malaspina
Sus
composiciones han triunfado más allá de
nuestras fronteras. Sus grandes y contundentes
logros en el difícil arte de la música contrastan enormemente con su sencillez y humildad. Se trata de Don
Mario Parra, excelso poeta del llano, y quien según Miguel Pérez, el enigmático
bardo de San Carlos, “es un fuera de serie a la hora de musicalizar versos”.
En el inicio de su carrera artística le
atrajo el teatro, por lo tanto Antón
Chejov y José Ignacio Cabrujas no le son ajenos con sus “Canto del
Cisne” y el Baile detrás del espejo”. Pero su verdadera vocación pertenecía al mundo de Orfeo.
En
1977 Mario irrumpe en la palestra de los
ritmos y el canto. Frecuenta, en San Juan de los Morros, a un grupo de músicos
consagrados. La grabación del próximo LP de Eneas Perdomo es el motivo de las
reuniones. Asisten, entre otros, Braulio Palma, Carlos Parra, Octavio Seijas y
el Indio Tenepe. Falta una pieza para completar el disco del cantor de Fiesta
en Elorza; y Mario está escribiendo inspirado en una mujer bella de “grandes
ojos, hermosos y negros”. Tímidamente propone sus estrofas, las cuales son
aceptadas con reserva en calidad de “relleno”. El éxito fue total y el público
catalogó el pasaje “Ojos Negros” como la
mejor canción del LP.
En
lo más íntimo de su ser, Mario dedicó su primer triunfo lírico a su madre, Doña
María Apolonia Tovar de Parra, quien se había marchado para siempre en 1956 .
Desde Cabruta guió sus pasos por los senderos de la cultura .
Mario hizo suyo el verso de Machado “caminante
no hay camino, se hace camino al andar”.
Por eso ningún rincón de Venezuela le es ajeno .Por eso una simple frase
lanzada por su hermano David, cruzando el Orinoco, pudo servirle de motivo para
componer “Romance de e paso e Caicara”, cantada por el Pico de Oro José Alí
Nieves. Una pasión en Caracas se
convierte en “Lucerito compañero”. El recuerdo de “Ojos Negros” se transmuta en
“Aquellos ojitos tristes”. Un amor ingrato que afecta “un corazón noble y sincero” y que sólo se
supera con gran fuerza de voluntad no es más que “Un recuerdo que te dejé”.
Las
mejores voces de la canta criolla han
interpretado las letras o arreglos de Mario Parra: Eneas Perdomo, Ángel Ávila,
Salvador Gonzalez, El Cubiro, José Alí Nieves, Simón Diáz, José Catire Carpio,
Freddy López, El Pollo de Orichuna, Nelson Morales, Oswaldo Rey, Juan del
Campo, Teo Galíndez, Braulio Palma; y agrupaciones como Un solo Pueblo y Los
Corraleros de Majagual.
En
el patio de su casa, allá en Las Mercedes del Llano, bajo la sombra de los
árboles y entre cantos de aves, Mario Parra sigue la musa del pentagrama y
fragua versos elegantes
dedicados a los paisajes naturales , a los sentimientos, a las pasiones
humanas, y en fin, a la vida con todos sus altibajos, para deleite de Venezuela
y orgullo de Guárico.
domingo, 17 de enero de 2016
UNA VELADA POÉTICA EN TUCUPITA
UNA VELADA POÉTICA EN TUCUPITA
Edgardo Malaspina
1
Vamos a la Biblioteca
José Balza de Tucupita para un recital de poesía. Un bardo explica en un poema
lo que debe entenderse por un
presidente: un sapo es jardinero, un loro es locutor… y un burro es presidente; pero aclara
diligentemente que su poema tiene vigencia hasta 1998. Por si acaso. Luego lee
otro poema sobre la revolución. Es un poema onomatopéyico que imagina la
revolución como una lucha armada con disparos de metralleta, pistolas y otros
aperos bélicos: la revolución es shiiii, pam, pam, pam pum pun,
ratatatatatatatatata…
¡Oh, la poesía y sus
variantes infinitas!
2
Interviene una mujer.
Habla en versos de su hoja curricular. Otro de sus poemas es una enumeración
de algunos productos alimenticios.
Platillón, nuestro chofer, abandona el recinto y murmura que eso parece una
lista para hacer mercado. Esto es una vaina de locos, remata mientras mastica
tabaco juntado con chimó aliñado y cubierto de miel para fortalecerlo.
3
Una poetisa delgadísima, con lentes y que a
cada rato enciende un cigarrillo, lee unos versos feministas en los que define
lo que es un amante. Me gustan esos versos.
Otro poeta pide ayuda
para leer su obra. Pronuncia una letanía y el público debe decir “amén” después
de cada párrafo. Así lo hacemos y nos queda el sabor de que estamos rezando en una iglesia.
Una joven warao habla de la poesía en las
canciones de su pueblo. Entona una música bella y canta en warao. La canción se
llama “El amigo garza”. Le pregunto luego el significado: “garza tu comida es
un camarón y cuando no lo consigues aquí te vas a otro lado”.
Otra joven lee sus versos dedicados a su padre
muerto. Mirian, la esposa de Miguel Pérez, ve un parecido entre esos versos y
la canción “Mi querido viejo”. Pérez lee sus versos dedicados a su abuela de 103 años.
4
Salimos. Recorremos la ciudad. Bajamos al
malecón. Varias lanchas cruzan el río.
domingo, 10 de enero de 2016
SOBRE LA REMOCIÓN DE RETRATOS Y OTROS SÍMBOLOS POLÍTICOS
OBRE LA REMOCIÓN DE
RETRATOS Y OTROS SÍMBOLOS POLÍTICOS
Edgardo Malaspina
La
remoción de retratos, estatuas, nombres y otros símbolos políticos se ha hecho
a través de la Historia de dos maneras: con una rebelión que los borra de un plumazo por considerarlos fastidiosos, ofensivos e insoportables; o con
el paso del tiempo o caída libre, consecuencia de una acertada prudencia política.
Antonio
Guzmán Blanco se levantó estatuas y le puso su nombre a los Estados y a cuanta
institución le pasara por su afrancesada cabeza. Sus estatuas fueron derribadas
y su nombre quedó solamente en los libros de Historia.
Cipriano
Castro inició su Revolución Restauradora el 23 de mayo de 1899, y al llegar al
poder ese mismo año instauró una nueva fecha patria: el 23 de mayo. ¿Quién se
acuerda de ella?
Marcos
Pérez Jiménez fue proclamado presidente de facto un 2 de diciembre (1952), fecha que fue
declarada fiesta nacional; y hasta construyó una urbanización con ese nombre.
También declaró los días cercanos al 5 de Julio como la Semana de la Patria,
para resaltar sus logros y asociarlos a nuestros héroes independentistas. Al
ser derrocado, la Semana de la Patria fue olvidada, la urbanización 2 de
Diciembre pasó a llamarse 23 de Enero, y sus retratos fueron quemados en casi
todos los pueblos de Venezuela. Es un problema fisiológico: el cerebro se
aburre de ver lo mismo todos los días.
El
4 de febrero…bueno, ustedes completen lo que sigue…
Ahora
bien, ¿es correcto sacar los retratos de Chávez de los espacios de la Asamblea
Nacional?
-Sí,
es correcto; pero no la manera como se hizo. Eso creo. Es correcto porque los
símbolos de un Poder (Ejecutivo) no deben estar en la sede de otro como el
Legislativo. Es una mala señal.
La
manera como se retiraron los retratos es cuestionable porque el afecto de
muchas personas por un líder político subyace sobre un sentimiento parecido al
religioso. Y nadie se mete con la religión del otro, so pena de caer en
fanatismos. La tolerancia aconseja respetar los sentimientos de todos nuestros
hermanos venezolanos. Si tomamos como referencia la política africana, el
ejemplo a seguir es Mandela, no Mugabe.
Hay
dos casos de prudencia política para
tomar en cuenta: los españoles esperaron cuarenta años para remover los
símbolos del franquismo, precisamente para evitar enfrentamientos inútiles. Y
sin embargo, algunos franquistas escriben cartas de protestas. Pero ya por
razones cronobiológicas son minoría.
A
Vladimir Putin le han hecho muchas peticiones para retirar el cadáver de Lénin
del Kremlin. El líder ruso invariablemente contesta: que lo hagan las
generaciones venideras. Es claro que
no quiere reabrir debates bizantinos que sólo provocan enfrentamientos y
pérdida de tiempo.
Por
supuesto, en Venezuela no debemos esperar tanto tiempo para realizar los
cambios de ciertos símbolos políticos, que la mayoría exige; pero es necesario
hacerlo de manera prudente y respetuosa para evitar que algunos interesados
solivianten a sus partidarios.
viernes, 8 de enero de 2016
PATRIA O MUERTE
“Patria
o muerte”, la novela de Alberto Barrera
Tiszka, ganadora del XI Premio Tusquets Editores, es un reflejo de la Venezuela
actual, marcada por los desencuentros. A través de su lectura nos encontramos
con el acontecer diario nacional; y da la impresión de estar frente a un
noticiero por tv o ante la página de un periódico. Es una novela –documento,
una novela de no ficción a lo Truman Capote. Es decir, todo lo que se describe
en ella es real, aunque creo que lectores no venezolanos pensarán que es un
invento literario por los episodios grotescos relatados. Varios cuadros se
cruzan en una narración magistral llena
de suspenso y gran tristeza que nos lleva hasta una pregunta: ¿Cómo hemos
llegado hasta esta vida miserable, a esta tragedia monumental, donde pareciera
no haber espacio para el entendimiento mínimo? La respuesta pudiera estar en la
Historia Política Universal reciente: ningún proceso político signado por el
marxismo (en casi cincuenta países) aceptó verdaderamente sus errores y los
corrigió. Sus promotores jugaron a todo o nada; y a la final se quedaron sin
nada con sus pueblos empobrecidos. Y después de tanta incomprensión,
humillaciones e insultos; igual se vieron obligados a dialogar y reconocer a los otros. Por eso en Rusia dicen con sarcasmo que las
revoluciones socialistas son el camino más largo para llegar al capitalismo.
Con
este libro he recordado con nostalgia a mi tutor del doctorado en Moscú, Víctor
Frolov. Él era el decano de Medicina y Secretario General del Partido Comunista
de la Universidad. Nos daba lecciones de Fisiopatología con una claridad
inigualable y nos arengaba cuando partíamos a los trabajos estudiantiles y
voluntarios para limpiar el campus universitario o las calles de la ciudad, por
ejemplo. Hablaba de la moral comunista, de Marx y de Lenin. Cuando empezó la
Perestroika me acerqué a su oficina como siempre solía hacerlo para que me
orientara.
“Esto
de la Perestroika es porque hay cosas que los comunistas no hemos hecho bien”.
Eso me dijo. Pasaron casi tres lustros y regresé. Lo busqué. Estaba en su
cubículo con su pipa y todavía era decano (no tenía contrincante). Por supuesto
que le pregunté por todos los cambios políticos. Me contestó brevemente pero
con mucha seguridad: “Actuamos mal en muchas ocasiones. No había traidores a la
patria, sino gente que pensaba distinto a nosotros…”
Edgardo Rafael Malaspina Guerra
sábado, 2 de enero de 2016
JOEL ALMEIDA
SE MARCHÓ PARA SIEMPRE JOEL ALMEIDA, UN GRAN AMIGO
Apenas
llegó el 2016 y a los pocos minutos se marchó para siempre Joel Almeida, un
gran sanjuanero, un gran amigo.
No
era hombre de academia, pero era un autodidacta muy culto, amante de los
libros. Era un ejemplar trabajador, muy metódico y disciplinado.
Nos
acompañaba en todos los eventos culturales y su predisposición para demostrar su
amistad era una constante.
El
primero de enero suelo escuchar mis viejos aguinaldos y echarme algún trago de
vino mientras fraguo planes para el nuevo año. Pero ahora, ante esta infausta y
devastadora noticia, he decidido escuchar la Marcha Fúnebre de Chopin y llorar
amargamente en la semioscuridad silenciosa de mi biblioteca.
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